Miedos infantiles: qué podemos hacer para ayudar al niño

Muchos padres se preocupan porque no saben qué hacer ante los miedos de sus hijos, ya que no saben cómo reaccionar ante ellos y les frustra ver sufrir al niño. Sin embargo, debemos saber que existen miedos que es natural que aparezcan en determinadas edades. El miedo es una emoción que tiene un papel muy importante en nuestras vidas, ya que nos ayuda a adaptarnos a las distintas situaciones y a prevenir posibles peligros. Por ello, es normal que los niños tengan miedos y que éstos sean cambiantes según vayan creciendo.

¿Qué son los miedos evolutivos?


Los miedos evolutivos son los miedos esperables a cada edad del niño. Este tipo de miedos son naturales y adaptativos, ya que forman parte del desarrollo natural de los niños. Además, se tratan de reacciones transitorias, es decir, el miedo que tiene el niño se le acaba pasando con el tiempo y aparecerán nuevos miedos.

El problema real no son los miedos del niño, sino cuando estos miedos persisten a pesar de que el niño crezca o cuando interfieren en el funcionamiento cotidiano del niño y de su familia. Si el niño va creciendo y no logra superar sus miedos, sino que aparecen otros que se unen a los miedos que ya tenía, puede ocurrir que esto interfiera en su desarrollo y se trate de un miedo irracional. Es importante diferenciar si se trata de un miedo evolutivo o si es un miedo irracional (fobia), en el que el niño responde de manera muy intensa, con mucho sufrimiento, y parece no superarlo. Lo más importante a la hora de valorar si se necesita ayuda de un profesional, es ver si el miedo influye significativamente en la vida del niño, de tal forma que comienza a evitar cada vez más lugares para evitar enfrentarse a aquello que teme.

¿Cuáles son los miedos infantiles típicos a cada edad?


En la tabla que presentamos a continuación se pueden ver cuáles son los miedos típicos para cada edad del niño.

¿Qué podemos hacer para ayudar al niño a superar sus miedos?


Aunque lo esperable es que el miedo pase según vaya creciendo el niño, los padres pueden hacer cosas para ayudar a su hijo a superar su miedo y que lo viva de la mejor manera posible.

  • Respetar y aceptar su miedo como parte natural de su propio desarrollo. Aunque nos parezca algo ridículo o poco razonable, no debemos quitarle importancia o minimizar su valor, ya que esto hará más complicado que hable de ello con nosotros.
  • Mostrarnos seguros y calmados, para que perciba que puede hablar de su miedo con sus padres y que le escuchan y comprenden. No debemos asustarnos en presencia del niño, sino apoyarle y ayudarle a que viva su miedo como algo natural. Hay que transmitirle que confiamos en él y en sus capacidades, ayudándole a describir su miedo y a hablar sobre lo que teme. Los cuentos o libros infantiles son unos grandes aliados para ayudarle a que nos hable de sus miedos al verse reflejado en los protagonistas.
  • Ser ejemplo y modelo para el niño, es decir, que los niños vean que es normal tener miedos pero que no hay que temer demasiado a las cosas que no son realmente peligrosas. Es muy útil que vean a otras personas de su entorno acercarse a aquello que les da miedo y para que se den cuenta de que ocurre nada de lo que temen.
  • No regañarle, criticarle ni ridiculizarlo. Si hacemos que el niño se sienta mal por habernos contado algo, es posible que deje de confiar en nosotros y esto complique que pida ayuda para superar sus problemas.
  • Ayudarle a que afronte aquello que teme de manera progresiva, es decir, que vaya poco a poco aproximándose a aquello que le da miedo y felicitarle por cada pequeño paso que dé.
  • Intentar no favorecer que el niño evite aquello que teme, ya que aprenderá a evitar cuando sienta miedo ante algo. Debemos ayudarle a que se enfrente, pero cuando él se vea capaz de ello. No hay que obligar al niño ni presionarle, sino darle ánimo y valorar su capacidad para afrontar sus miedos.
  • Ayudarle a distraerse en esta situación para que se encuentre relajado. Suele ser muy útil utilizar juegos que le ayuden a divertirse mientras se expone a aquello que teme. Por ejemplo, podéis jugar juntos en la oscuridad o hablar juntos de algo que le guste mucho.

Si a pesar de todo esto, el miedo de tu hijo persiste o parece un problema más serio por la intensidad o porque interfiere en su vida, puedes solicitar una cita con nosotras. En la primera consulta gratuita, aprovecharemos para hablar de ello y valorar si se necesita tratamiento psicológico o no.

 

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