Los niños durante el coronavirus (COVID-19): Consecuencias emocionales

Los niños durante el coronavirus (COVID-19): Consecuencias emocionales

Debido a las medidas tomadas para frenar la pandemia del coronavirus, el pasado 14 de marzo decretaron el estado de alarma y, con ello, el confinamiento para la gran mayoría de la población. Días antes que eso, se cierran todos los centros educativos, por lo que niños y adolescentes llevan en casa desde hace ya mucho tiempo. En este post, recogemos toda la información que creemos más importante en referencia a la vivencia que los niños pueden estar teniendo en estos días. Queremos hablaros de las consecuencias psicológicas y emocionales que podrían tener para ellos esta cuarentena.

Antes de empezar

Es evidente que esta situación excepcional en nuestras vidas tiene consecuencias para todos y no solo para los niños. Dicho esto, es importante saber que los padres (y demás personas de apego para el niño) son un modelo de regulación emocional. Dicho de otra manera, si estás teniendo problemas para regular tus emociones estos días, es muy probable que tu/s hijo/s también tengan problemas para regularse. Si crees que es tu caso, te notas alterad@, más triste o irascible debido a todo lo que está ocurriendo, te recomendamos que leas este otro post en el que damos recomendaciones para adultos, para hacer frente a las emociones durante la cuarentena.

Consecuencias emocionales asociadas al coronavirus y al confinamiento

Sentir diferentes emociones en esta situación es normal y, según van pasando los días, se pueden ir incrementando unas y reduciendo otras. Las más comunes son en los niños son: miedo o ansiedad, enfado, tristeza y aburrimiento.

Miedo o ansiedad

Esta emoción es muy importante para la supervivencia, ya que nos avisa y nos protege de los peligros. Es por ello que es totalmente natural en esta situación (tanto en los adultos como en los niños). El problema es que muchos niños no saben cómo comunicar que tienen miedo o ni siquiera son conscientes de ello. Por ello, es importante prestar atención a otras señales que nos podrían indicar que el niño podría estar sintiendo miedo.

Situaciones concretas que pueden hacer que aparezca esta emoción: al no tener información sobre lo que está ocurriendo (incertidumbre) o al tener demasiada información pero no adaptada (preocupación excesiva). En caso de sentir miedo o ansiedad, los niños pueden exteriorizarla de muchas maneras, las más comunes son en forma de llanto y/o problemas del sueño (pesadillas o terrores nocturnos). En niños más mayores, puede exteriorizarse por el apetito (comer menos o comer más) y por cambios en los horarios del sueño (dormir más o menos y/o dormirse antes o después de lo habitual).

El miedo en los niños es normal, sobre todo, en determinadas edades y ante ciertos temas, estamos hablando de miedos evolutivos. En caso de que no sepas de que hablamos, échale un vistazo a nuestro post sobre los miedos evolutivos.

Enfado

Esta emoción aparece ante situaciones interpretadas como injustas. En estos momentos, los niños pueden estar sintiendo enfado al no entender por qué deben quedarse en casa y querer salir a jugar o ver a sus amigos. Por otro lado, también se dan situaciones de enfado más cotidianas como que quieren estar tranquilos y/o jugando y no haciendo los deberes o tareas domésticas… En general, podemos percibirlos más irascibles, lo que conlleva que sea más “fácil” entrar en conflicto con ellos.

El enfado es otra emoción normal en los niños. Cuando ésta es desmesurada y muy explosiva, podemos estar hablando de rabietas o problemas de conducta. Te recomendamos que leas nuestro post sobre rabietas para conocer más detalles sobre las mismas y qué hacer en estos casos. En caso de que la conducta del niño en una rabieta sea agredir (a otros o a sí mismo), insultar, romper cosas… y se dé de manera habitual, ponte en contacto con nosotras. Hemos abierto un servicio de intervención online en problemas de conducta para padres, puedes pedirnos más información sin compromiso. 

También puede ocurrir que el enfado sea más bien fruto de otra emoción. A veces, el encontrarnos más nerviosos o tristes de lo habitual nos lleva a mostrarnos más irascibles. En estos casos, ésto puede llevarnos a tener conflictos con los demás y que parezca que el enfado es la única emoción del momento (obviando las demás y, de esta manera, haciendo más compleja la regulación emocional).

Tristeza

La tristeza aparece ante situaciones que no nos gustan, nos hacen daño, cuando hemos perdido algo o a alguien. En caso de que te preguntes si tu hijo está pasando por esta emoción, las manifestaciones más comunes relacionadas a esta emoción son: apatía, pérdida de interés por actividades que antes le gustaba, cambio de horarios sin motivo aparente, cambio en las horas de sueño y en el apetito…

Puede aparecer la tristeza ante la pérdida de situaciones no vividas (viajes de fin de curso, graduaciones, exhibiciones…). Son situaciones importantes para el niño/adolescente y es totalmente normal que lo vivan con tristeza. 

Por otro lado, llevan mucho tiempo sin ver, jugar o hablar con personas importantes para ellos. Esto hace que les echen de menos y, con ello, que esta tristeza también aparezca. No sabemos cuánto se va a alargar esta situación y es triste, y más para ellos donde el tiempo no pasa tan rápido como para los adultos, pensad en todo lo que se van a perder en este tiempo.

Una de las consecuencias de esta pandemia puede ser la pérdida de un ser querido. Debido a la situación excepcional en la que estamos, la vivencia de esa pérdida es muy diferente debido a diversas razones, entre otras: no poder despedirnos, falta de información sobre la persona enferma, de no poder vivenciarla en primer persona… En este caso, la tristeza va a estar presente durante un tiempo en el niño y familia, sin ser algo patológico o necesitar atención psicológica.

Aburrimiento

El aburrimiento es una emoción que aparece cuando hay falta de interés o de diversión. Es la emoción que más acompaña a los niños cuanto más se alarga el confinamiento. Puede aparecer ante la falta de un plan diario o ante la realización de tareas no atractivas para ellos. 

Es como las anteriores, una emoción normal y natural en nuestras vidas. Podemos percibirlo en ellos cuando cambian de tarea constantemente, con la sensación de que no les “llena” ninguna de las actividades que realizan. También cuando les vemos por la casa sin saber qué hacer, mostrándose apáticos…

Tenemos que ser conscientes de que, de manera general, llenamos los días de los niños de actividades extraescolares. De esta manera, siempre tienen algo que hacer: deberes, actividades deportivas, tocar algún instrumento, academias, la hora del parque, juegos… Así, ocurre que muchas veces no han “aprendido a aburrirse”. Puede ser, que las primeras semanas de confinamiento, en vista de que el aburrimiento no apareciera, hemos seguido llenando sus días de actividades.  

Y ahora que ya llevan bastante tiempo en casa, que los recursos y las ideas empiezan a agotarse, podría ser la primera vez que sienten esta emoción de una forma tan frecuente. Esto podría llevarnos a desesperarnos y no saber qué hacer. Sin embargo, volvemos a recordar que es una emoción natural y que, para que los niños aprendan a tolerarla, no queda más remedio que dejarles sentirla. Está bien tener ideas, pero recordemos que la sobreexposición y tanto material como tenemos ahora mismo también puede llevarnos a agobiarnos y a que haya momentos en los que “nada sirva”. 

Por último…

Tenemos que ser conscientes de que, como hemos dicho durante todo el post, todas las emociones descritas son normales y naturales. Esto quiere decir, que no tenemos que “asustarnos” si vemos que nuestr@ hij@ siente alguna de ellas o la exterioriza de un modo que nunca antes lo había hecho. En caso de que os veáis desbordados por la situación y las emociones, puedes contactar con nosotras para pedir una opinión profesional sobre la necesidad de intervención y unas pautas adaptadas a vuestro caso. 

Para terminar, aclarar que hemos hablado de las consecuencias en cuanto a emociones principales en estos momentos, pero no nos hemos adentrado en problemas principales (depresión, obesidad, insomnio…). Hemos querido ser cautas. Porque, aunque a priori podemos conocer los problemas asociados a toda esta situación, se deberá investigar para conocer realmente las consecuencias psicológicas de todo esto en los niños.

Os animamos a que convirtáis estos momentos, en un aprendizaje de comunicación emocional, y, además, aprender recursos para regularlas. Para ello, os invitamos a que sigáis leyendo la segunda parte de este post, donde os hablamos de las recomendaciones para todas aquellas consecuencias emocionales que puedan sufrir los niños durante esta cuarentena.

Si tienes cualquier duda o consulta, ponte en contacto con nosotras a través de whatsapp (667835524) o email (info@ideumpsicologia.es) o del formulario de contacto.

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